Pequeños aliados para grandes días
El regreso a clases trae consigo la emoción de estrenar, pero también ese pequeño reto cotidiano que se repite cada mañana: ¿qué desayunamos y qué ponemos en la lonchera?
La vuelta a la rutina puede ser también una buena oportunidad para recuperar hábitos de alimentación que acompañen a niñas y niños durante su jornada escolar. El desayuno aporta energía y puede favorecer la concentración y el aprendizaje, mientras que las colaciones ayudan a evitar periodos prolongados sin comer.
La clave no está en preparar recetas complicadas todos los días, sino en encontrar alimentos prácticos, versátiles y nutritivos que puedan integrarse fácilmente a la dinámica familiar. En ese sentido, el kéfir y el yogur griego ofrecen dos posibilidades sencillas para variar desayunos y colaciones.

El kéfir, por ejemplo, aporta cultivos probióticos vivos y activos. El kéfir de Lifeway cuenta con 12 cultivos probióticos vivos y activos y puede ser una alternativa para quienes son intolerantes a la lactosa. Además, estos cultivos contribuyen al equilibrio de la microbiota, al bienestar digestivo y pueden favorecer el funcionamiento del sistema inmune.
Su versatilidad también juega a favor de las mañanas con prisa: puede tomarse solo o acompañarse con fruta y otros alimentos, ya sea como parte del desayuno antes de salir de casa o como una opción para la colación.
Del otro lado está el yogur griego, que destaca por su aporte de proteína, un nutrimento importante dentro de una alimentación equilibrada durante las etapas de crecimiento. FAGE, dependiendo de la presentación, ofrece hasta 18 gramos de proteína por porción de 170 gramos. Sus versiones naturales no contienen azúcar añadida y pueden combinarse con fruta, avena o semillas.
Y para hacer todavía más sencillo el momento del lunch, sus presentaciones tipo Split Cup reúnen el yogur griego y la fruta en un mismo envase, una alternativa práctica y lista para llevar a la escuela.


Convertir la comida en juego
Una idea tan sencilla como preparar un “yogur bar” en casa puede transformar la hora de comer. Basta con colocar diferentes frutas y topping para que cada niño arme su propia combinación. Involucrarlos en la preparación no solo hace más divertida la experiencia, también puede ayudar a construir una relación más positiva con los alimentos.
Por supuesto, ningún alimento por sí solo hace una comida completa. La alimentación escolar equilibrada depende de la variedad y de combinar diferentes grupos de alimentos. El kéfir y el yogur griego pueden formar parte de una comida más amplia junto con frutas, cereales integrales, semillas, verduras y otras fuentes de proteína, de acuerdo con las necesidades de cada niño.
Los especialistas también recomiendan que las colaciones no sustituyan las comidas principales, priorizar alimentos naturales o mínimamente procesados y mantener una adecuada hidratación durante el día.
Al final, regresar a clases no tiene por qué significar sumar otra tarea complicada a la agenda familiar. A veces, la fórmula está en lo sencillo: alimentos prácticos, combinaciones variadas y un poco de creatividad para que comer bien también forme parte de las cosas que los niños disfrutan de su día.
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