Con arte transforma sufrimiento en reflexión
Por Mario Rojas R.
Un antiguo edificio, otrora sede de uno de los centros médicos más prestigiosos de Los Ángeles, sirvió para darle vida al proyecto Hospital de las Emociones, en el que 70 artistas de distintos países transformaron las instalaciones del lugar para evocar en su lugar una emoción.
Fueron 80 salas distribuidas en cuatro plantas y ocho “departamentos” dedicados a las emociones: desde la alegría y el amor hasta el miedo, la ira, el duelo, la gratitud y la resiliencia.
La artista mexicana Olivia Barrionuevo participa en esta muestra con Proyecto Monarca: resiliencia y nos platica los retos que enfrentó al llevarla a cabo.

Platícame de Proyecto Monarca: resiliencia que es parte de una exposición colectiva llamada Hospital de las Emociones…
Sí, el proyecto de Hospital de las Emociones convocó a artistas a nivel internacional, se seleccionaron 70 trabajos de casi 2000 que se presentaron. Hay artistas de todo el mundo: Holanda, Francia, Estados Unidos y, bueno, yo como mexicana.
Ellos proponían un tema: el amor, la felicidad, el coraje, la esperanza, la gratitud o la resiliencia y nosotros debíamos elegir uno y hacer nuestra propuesta. Elegí la resiliencia y la esperanza, temas con los que me relaciono mucho como extranjera aquí en Estados Unidos y que son un motivo de constante crecimiento como seres humanos. Me quedé con la resiliencia y la mariposa monarca era perfecta para retratarla.
¿Por qué elegiste la mariposa como símbolo de resiliencia?
Pienso que la mariposa monarca tiene muchas metáforas: para empezar, su lucha por sí misma y su relación con el medio ambiente, los derechos humanos y la migración. A través de su viaje ella tiene bastante resiliencia y es como una metáfora del ser humano, pues cuando enfrentas un problema, un viaje o un reto como ser humano debes vivir la resiliencia, y ella representa eso.
La mariposa recorre tres países…
Exacto y lo hace sin saber a dónde va porque no le dieron un manual donde diga tienes que pasar por estas ciudades ni nada, es algo que lleva innato, y como seres humanos también debemos tener ese espíritu. Creo que cuando ella hace ese viaje es algo mágico.
Y es como un símil del desplazamiento de la gente que migra…
Sí, porque cuando migras debes tener bastante resiliencia pues no es fácil la decisión de dejar tu país, tu gente, tu infancia, tu familia, tu cultura, tu idioma y volver a reinventarte, todo eso es un reto muy grande para cualquier ser humano y debes tener resiliencia.
En el caso, por ejemplo, del Hospital de las Emociones es también explorar nuestro interior que es básicamente como tomamos el tema aquí: si estás pasando por una enfermedad o un reto de la vida, aunque no estés fuera de tu país, sino dentro de tu propio ambiente, tenemos que tener resiliencia porque es lo único que le da movimiento a nuestra historia.

Y es un reto transformar el espacio físico en una emoción humana…
Sí, pero me lo pensé después y no antes porque cuando entras a la esencia de trabajar en el aspecto creativo, te sumerges en el tema y no en los retos que se te presenten. Al menos así es como yo empiezo a trabajar, pero cuando ya estaba en el espacio físico me di cuenta que había cosas que sí se adaptaban y otras que no porque entras a un espacio de arquitectura que también tiene su arte y te dicta ciertas cosas o cómo readaptas tu visión dentro de ese espacio.
Entonces, ese fue mi reto cuando empecé a trabajar en la instalación porque nada más nos dieron 15 días para ejecutar la obra y fue un desafío tener alrededor de 3000 mariposas y trabajar con los colores, los pisos y todo ese tipo de cosas.
Es atrevida la premisa de cambiar el enfoque tradicional del hospital…
Fíjate que ha sido una experiencia bien interesante porque, por ejemplo, hay personas que no querían ir ahí por el hecho de que tienen malas experiencias, no tienen buenas memorias dentro de un nosocomio. Por ejemplo, una amiga me dijo: “Apenas el año pasado perdí a mi mamá y la verdad no quiero volver a pararme en un hospital”. Sin embargo, decidió ir y después de que tuvo la experiencia de la instalación me dijo que se sentía muy a gusto porque la exposición le dio otra perspectiva, incluso sintió que había sanado y de alguna manera cerró ese capítulo de su vida. Cada instalación dentro del hospital trata las emociones y pienso que una combinación de lo que es el hospital en sí y las instalaciones como que las personas se dan la licencia de abrirse y expresar sus emociones. Yo fui el primer día y la gente me abrazaba, lloraba, se daban esa licencia de recibir esa emoción y me pareció muy hermoso.
De hecho, la muestra en general y tu propuesta en particular es como una invitación a reinventarse ante la adversidad…
Exacto, porque precisamente la monarca empieza como un capullito y luego se transforma en esta mariposa bella. Entonces, nosotros también tenemos esa capacidad de poder reinventarnos, de volver a empezar, de pasar cualquier trauma.
Tu propuesta artística siempre ha estado ligada al activismo social…
De alguna manera sí porque mis raíces son periodísticas. Yo empecé como foto periodista y siempre he tomado aspectos sociales y he evolucionado, pero siempre conservo una raíz de lo que es mi historia como artista.
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