Dinner in Pink: una mesa pintada de rosa y solidaridad

Published On: 8 octubre, 2026By

Hay mesas que reúnen para disfrutar y otras que, además, consiguen que ese encuentro tenga un propósito. El pasado 1 de octubre, el Hotel Marquis Reforma fue escenario de la séptima edición de Dinner in Pink, una cena con causa que convirtió la gastronomía en un espacio de solidaridad durante el mes de concientización sobre el cáncer de mama.

El rosa estuvo presente no solo en la estética de la noche, sino también en la inspiración de un menú degustación creado por cinco figuras de la cocina. Las chefs Pía Quintana, Mara Carrillo, Lucía Cañas y Mariana Valencia, junto con Josué Rodríguez, chef ejecutivo del hotel anfitrión, llevaron a la mesa una propuesta en la que técnica, creatividad y producto se encontraron alrededor de una misma causa.

El propósito de la velada fue recaudar fondos para Fundación Alma, organización que desde 2009 trabaja para brindar cirugías de reconstrucción mamaria y prótesis externas a pacientes sobrevivientes de cáncer de mama en México.

Y la solidaridad también tomó forma durante la subasta con causa, conducida por Memo Martínez, quien invitó a los asistentes a participar por estancias de hotel, piezas de arte, viajes y experiencias. El resultado de esta edición alcanzó una recaudación de 831 mil pesos, destinados a Fundación Alma.


Un menú con distintos tonos de rosa

La cena comenzó con un aguachile rosa de callo de hacha, creación de Pía Quintana, acompañado por vino Romance Chateau de Berre.

El segundo tiempo, a cargo de Mariana Valencia, llevó a la mesa un tamal de betabel con costilla de cerdo St. Louis ahumada, espuma de nogada y camelina.

Lucía Cañas presentó un filete de salmón al mezquite en costra de longaniza de Valladolid, acompañado de salsa aurora, citronette y hojas frescas.

El chef Josué Rodríguez propuso para el cuarto tiempo un diezmillo cocinado a baja temperatura durante seis horas, servido con mole rosa de piñón, ensalada de quelites, hongos silvestres y chilacayote caramelizado.

El cierre dulce estuvo a cargo de Mara Carrillo con un Ispahan con sorbete de frambuesa.

Cada plato encontró además un maridaje pensado para acompañar la experiencia y completar una cena en la que la gastronomía fue el punto de encuentro.

Más allá del menú, Dinner in Pink vuelve a poner sobre la mesa una idea que vale la pena recordar: la hospitalidad también puede generar impacto cuando una buena comida, el talento y la voluntad de ayudar se encuentran alrededor de una causa.

Esta séptima edición lo hizo desde una mesa teñida de rosa, pero con un propósito que va mucho más allá del color.

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